Donde falla la herramienta actual
- La «oportunidad» de un CRM no tiene fecha de disparo, ni lugar, ni plan de disparo: hay que forzar campos personalizados para meter ahí un espectáculo.
- El embudo termina en «ganado»; para el pirotécnico el trabajo de verdad empieza ahí: contrato, declaración, stock, equipo, factura del resto.
- Las integraciones prometidas no hablan con el stock pirotécnico, ni con la declaración a la autoridad, ni con el subcontratista que disparará.
Lo que cambia PyroDesk
- El embudo Kanban va del primer contacto al pago recibido, pasando por el disparo: cada columna es una etapa real del oficio.
- La ficha del cliente muestra los espectáculos pasados, la facturación generada y los intercambios del portal, sin configurar nada.
- El expediente ganado continúa en la misma herramienta: contrato, declaración, plan de disparo, subcontratación y facturación.
Los CRM genéricos están pensados para equipos comerciales que venden un producto repetible a muchos prospectos. El vocabulario —lead, oportunidad, fase de cualificación— viene de ahí. Un pirotécnico vende otra cosa: un espectáculo único, en una fecha fija, en un campo que hay que visitar, con una autoridad a la que avisar y un equipo que movilizar. Meter esa realidad en un CRM exige campos personalizados, automatizaciones y horas de configuración que nadie tiene en junio.
El punto de ruptura es el paso a «ganado». En un CRM la operación se cierra y se pasa a la siguiente. Para el pirotécnico acaba de abrirse: contrato que firmar, anticipo que cobrar, declaración que presentar en plazo, artículos que reservar del stock, subcontratista que buscar si ese sábado ya está ocupado, plan de disparo que dibujar, resto que facturar tras la actuación. Todo eso ocurre entonces en otras herramientas, y la ficha del cliente en el CRM ya no refleja nada.
PyroDesk conserva lo útil de un CRM —una ficha de cliente con historial, un embudo visual, recordatorios— y lo prolonga hasta el final del espectáculo. Las columnas del Kanban corresponden a las etapas del oficio, desde la solicitud recibida hasta el cobro del resto. Cada expediente ganado guarda sus documentos: presupuesto firmado en el portal, contrato, declaración, plan de disparo, mensajes intercambiados. Cuando un cliente vuelve a llamar dos años después, todo está ahí, incluido lo que se disparó.