Definición
La meteorología condiciona la celebración de un espectáculo pirotécnico, y el viento es el parámetro decisivo: desplaza la zona de caída, tumba las candelas y empuja el humo hacia el público. Ningún texto francés fija una velocidad máxima nacional; es el responsable del disparo quien establece un límite antes de disparar, en general entre 30 y 50 km/h en rachas según el calibre, la orientación del público y la sensibilidad del emplazamiento. La lluvia no impide disparar si el material está protegido, pero la tormenta prohíbe cualquier trabajo sobre líneas eléctricas de disparo. La sequía activa órdenes prefectorales de prohibición. La decisión de aplazar o cancelar se toma con mediciones, no con impresiones, y se deja por escrito con el organizador.
En la práctica, para el pirotécnico
El viento se mide in situ con un anemómetro, pero la tendencia se vigila desde tres días antes. PyroDesk muestra la previsión en cada expediente, recuerda el límite fijado en el contrato y facilita el texto de aplazamiento o cancelación listo para enviar al cliente por el portal, con las consecuencias económicas previstas.